Queridos hermanos de Congregación: nos alegra compartir con vosotros las reflexiones y propuestas de nuestro XXIII Capítulo General. Nos hemos sentido renovados en nuestra identidad de servidores de la Palabra en misión profética. Ya desde el principio sintonizamos con el lema “Para que tengan vida”, porque han sido y siguen siendo muy graves las amenazas contra la vida en estos últimos años y ni siquiera podemos prever sus consecuencias.
Todos nos sentimos vulnerables ante las amenazas de muerte, pero son las grandes mayorías de empobrecidos y excluidos quienes las sufren de manera más intensa. Como Jesús, también nosotros queremos que el mundo tenga vida. Es un lema que debe inspirar a la Congregación en el próximo sexenio.










