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La parroquia en misión compartida
«En la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, cada uno ejercemos distintas funciones. Uno centra todo su interés en el estudio de la sabiduría de Dios y la doctrina de la palabra, perseverando día y noche en la meditación de la ley divina: es el ojo del cuerpo. Otro se ocupa del servicio a los hermanos y a los indigentes: es la mano de este santo cuerpo. Otro es ávido oyente de la Palabra de Dios: es el oído del cuerpo. Otro se muestra incansable en visitar a los postrados en cama, en buscar a los atribulados y en sacar de apuros a quien se encuentra en alguna necesidad: podemos indudablemente llamarle pie del cuerpo de la Iglesia»
(Orígenes).










