Desde 1957-1958, el número de jóvenes acogidos en Taizé no cesa de crecer. Proceden de países tan distantes como Portugal, Suecia, Escocia, Polonia u otros continentes. Van a Taizé a participar en los encuentros de una semana centrados en la búsqueda de las fuentes de la fe.
El Papa Juan Pablo II visitó la comunidad de Taizé el 5 de octubre de 1986. En el transcurso de la oración común, explicó así a los jóvenes reunidos en Taizé el sentido de su visita: Se pasa por Taizé como junto a una fuente. El viajero se detiene, se refresca y continúa su camino. Los hermanos de la comunidad, lo sabéis, no quieren reteneros. Su deseo es que podáis, en la oración y el silencio, beber del agua viva prometida por Cristo, conocer su alegría, discernir su presencia, responder a su llamada y, de regreso a casa, dar testimonio de su amor, servir a los hermanos en vuestras parroquias, escuelas, universidades y lugares de trabajo.









