Plan de Formación para laicos con prisa
Jueves 30 de noviembre de 2006 por CMF Apostolado
“Hay que ver, hay que ver, las faldas que hace un siglo llevaba la mujer”. Algo así cabría cantar al ver cómo los laicos han ido entrando en la esfera eclesial. No hace más de 140 años, el Nuncio de Bélgica, Monseñor Fornari, escribía alarmadísimo al Secretario de Estado en Roma: “Vivimos desgraciadamente en una época en la que todos se creen llamados al apostolado”. Mientras tanto, el personal se escandalizaba al leer en la vida de una santa que el amor conyugal puede ser un medio de elevación a Dios.
“Hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad”, y por eso, desde el Vaticano II para acá, la presencia de los laicos “comprometidos” en la Iglesia se ha dejado sentir con fuerza. Mientras los clérigos se esforzaban por acercarse a lo secular (no sólo dejando la sotana en el trastero), los laicos iban ganando terreno dentro de la Iglesia. No sólo el apostolado, sino otras esferas que hasta hace veinte años parecían “intocables” o “cotos privados” del sacerdote, están hoy en manos de laicos.








