La aventura de relación de Dios con el hombre, es una realidad constantemente sorpresiva para nosotros: nunca llegamos a comprender a Dios del todo.
Constantemente, en la vida de Jesús y en los textos del Antiguo Testamento, encontramos con frases que hacen referencia a esa historia llena de sorpresas. Los caminos de Dios no son los caminos del hombre; misteriosamente los senderos de Dios se elevan hasta cotas de realización nunca pensadas por el ser humano.
“¡... si conocieras el don de Dios...!”; “¡si tuvierais fe como un grano de mostaza!”; “¡tanto tiempo con vosotros y todavía...!”; “¿por qué dudas?”; “mete la mano en mi costado!”. El conjunto de frases de Jesús en las que insinúa esta incomprensión de los discípulos, podría ser infinito; pero ¿cuál es el mensaje que no llegan a comprender los Doce?










